En la cuidad, no hay solo edificios…(por Adrien Quisefit)

octubre 4, 2018 12:01 pm

La calidad de vida en las distintas ciudades del mundo no se define solamente por el estándar de las viviendas que las componen. Un elemento fundamental es la organización espacial de las infraestructuras colectivas, sean de transporte, de servicios, o destinado al recreo. La planificación urbana es la disciplina encargada de desarrollar e implementar estos espacios.

Las plantas, y particularmente los árboles, juegan un papel importante en el ordenamiento urbano dado que entregan múltiples beneficios económicos, sociales, y medioambientales a sus vecinos. Mejoran la calidad del aire actuando como descontaminante. Permiten regular la temperatura de las calles ofreciendo sombra y manteniendo humedad bajo sus copas. Actúan como reguladores hídricos dado que protegen el suelo y las calles de la caída directa de agua durante los temporales. Los arboles son particularmente eficaces para evitar inundaciones y así prevenir desastres que afectan directamente los habitantes de la ciudad. Son también el refugio de numerosas especies de fauna que enriquecen la biodiversidad.

Además de los anteriores, los arboles plantados tanto en los parques como en las veredas, embellecen el paisaje y entregan una sensación de bienestar a los habitantes de la ciudad. Sin embargo, no todos son apropiados al lugar donde fueron plantados. Algunas especies exóticas, tales como los álamos (Populus sp.), no se adaptan a la escasez hídrica de la cuenca de Santiago. Otras, como el plátano oriental (Platanus orientalis), provocan molestias por ser alérgenos.

Por otra parte, existen especies que necesitan pocos cuidados y que se adaptan a las condiciones climáticas de Santiago. Un ejemplo es el quillay (Quillaja saponaria), un árbol endémico de la zona central de Chile. Es capaz de crecer en todo tipo de suelos, desde muy pobres y compactos, hasta con muchos nutrientes y con buena estructura. Es capaz de resistir a las sequías, pero tampoco sufre en ambiente húmedos. Puede ser plantado tanto en veredas, plazas y parques. Finalmente, además de resistir a la contaminación, su corteza contiene un componente, la saponina, que se usa para hacer detergentes desde tiempos antiguos.