¿De qué hablamos cuando hablamos de eficiencia energética?

marzo 5, 2021 2:27 pm

Uno de los grandes retos de las sociedades actuales es sin duda alcanzar una forma de vida que no suponga un mayor deterioro de nuestros territorios y del planeta Tierra. A nivel global, debemos estar comprometides con estrategias que detengan la contaminación y el malgasto de recursos materiales y energéticos.

Por ello, el debate en torno a la eficiencia energética se vuelve totalmente necesario: no sólo hemos de inclinar la balanza desde las fuentes no renovables como las fósiles (con externalidades negativas) y hacia las renovables (más limpias); sino que hemos de tratar de reducir nuestro consumo como sociedad en lo máximo posible. La eficiencia y la responsabilidad se convierten, por tanto, en una dupla indispensable.

En pocas palabras, cuando se trata de la construcción de viviendas, la eficiencia energética se compone de diversas estrategias y herramientas que tiene un objetivo: que el edificio gaste menos energía en calentarse o enfriarse, y que la energía empleada se retenga en el interior sin disiparse al exterior.

Con motivo del 5 de marzo, Día Mundial de la Eficiencia Energética, hemos querido reunirnos con Danilo Passi, Jefe de Ventas en la empresa alemana Sto Corp, líder mundial de sistemas térmicos con recubrimientos para fachadas para la industria de la construcción.

Buen día Danilo, queríamos comenzar pidiéndole que se presente un poco a sí mismo, es decir, cómo se describiría, en qué consiste su trabajo, etc.

Soy una persona de 49 años, casado hace más de 25 años. Mi familia no es muy numerosa, pero es muy entretenida: mi señora es licenciada en Ciencias Matemáticas, es profesora, y mi hijo en este momento está terminando un Magíster en Climatología, siendo licenciado en Astronomía.

En lo particular, mi interés es conocer nuevos horizontes, viajar como familia; si está esa posibilidad nos gusta concretarla. Me gusta el cine, las películas, hago una vida muy normal en todo el sentido de la palabra. Siempre pongo mucha atención a la solidaridad entre las personas, es muy importante para mí, porque como sociedad lo hemos ido dejando de lado, junto con el sentido de integración; vivimos en una sociedad muy segmentada e individualista que no contribuye a generar mejores personas y mejor país.

También me gusta mucho lo que desarrollo actualmente: cumplo funciones dentro de la empresa STO CHILE como jefe comercial. Creo que es una labor bastante entretenida, transversal, porque nuestros sistemas constructivos abarcan todo tipo de vivienda; incluso tienen un impacto en el acondicionamiento de la vivienda social y eso me da mucha satisfacción en lo personal. Esto es porque muchas personas por recursos propios no podrían acceder a este tipo de soluciones para su vivienda, pero sí pueden hacerlo a través de la cooperación técnica que venimos realizando durante años con el SERVIU, quien administra y regula este tipo de proyectos.

Recientemente se aprobó la primera Ley de Eficiencia Energética de Chile. ¿Cuál cree que ha sido el estándar en torno a la eficiencia energética que se ha dado en el país en el sector de la construcción de vivienda?

Pienso que las intenciones como política de país son buenas, si miramos dentro de Latinoamérica Chile es el primer país en tener una norma técnica. También es pionero en el uso de energías renovables, como el uso de energía solar o eólica. Creo que las intenciones son buenas, la implementación es el problema. En la norma técnica estamos a una distancia aún considerable respecto a los estándares de Europa o Estados Unidos, en lo que a aislación térmica de vivienda se refiere. Recién ahora se está observando una mejora pero cuando partieron estas normas eran demasiado básicas.

A modo de ejemplo, en Alemania – que es el origen de STO- es impensable un estándar de aislación con espesores de 100-120 mm, pero acá el mínimo exigido por la norma anterior era de 20mm. Nos faltaba un poco más de conocimiento en ese sentido, del real impacto que tienen estas normas en el consumo energético en el país.

Sin embargo, pienso que vamos por buen camino. Lento, pero por el buen camino. Hoy en día la solución constructiva del EIFS – Exterior Insulation Finish System que traducido sería Sistema de aislación térmica exterior-, se está normando; se está trabajando en una normativa que asegure la calidad y el buen funcionamiento. Por esto siento que a nivel de política hay buenas intenciones, quizá falte ser más exigente con algunas cosas, pero con esa mirada a largo plazo estamos afrontando bien el reto.

¿Qué diferencias encuentra entre el diseño energético en la construcción de vivienda privada y vivienda social? ¿Cómo cree que se puede mejorar esta situación?

Hoy en día la industria privada está muy sometida al tema de los costos, uno podría pensar legítimamente que en una vivienda privada los estándares son más altos que en las viviendas de políticas públicas. La verdad es que ambos tipos de vivienda hoy en día no tienen muchas diferenciaciones. Hay un tipo de vivienda privada de más alto estándar que son proyectos que incorporan conceptos de eficiencia energética, donde evidentemente lo estándares son muy superiores porque se incorporan, por ejemplo, sistemas de hermeticidad para envolventes, se hacen análisis más detallados de la influencia del calor o el frío sobre la vivienda, se estudian las horas de mayor impacto del sol, etc. Todo esto va derivando en una solución óptima para esta vivienda privada de alta gama, los sistemas de aislación térmica se vuelven mucho más exigentes.

Ahora bien, en gamas más económicas, los estándares de las viviendas tanto privada como social son exteriores, para los perímetros, entonces lo que hace la diferencia pudiera ser los tipos de terminaciones. En viviendas privadas pudiera ser con revestimientos pesados como el porcelanato, o con microesferas de cerámico proyecto; son acabados más finos, arquitectónicos. En vivienda social son, como diferencia, acabados mucho más estandarizados, en base a cuarzos coloreados.

Pero lo central de la solución constructiva no puede variar independientemente del tipo de vivienda, porque la solución constructiva es una sola. Si omito ciertos sellos, no funcionará. Por tanto, la diferenciación se da en los acabados, y también en algunos conceptos como la hermeticidad de la envolvente para evitar las fugas de aire -con ellas se pierde energía-, pero esto se da en los proyectos de gama más alta.

Las casas también tendrán una etiqueta de ahorro energético | FLANLATE

¿Podría hablarnos un poco de la etiqueta de ahorro energético para viviendas?

Con respecto a esto, es una muy buena iniciativa. En el contacto diario que tenemos con las inmobiliarias que están utilizando este elemento -porque están incorporando sistemas de aislación en sus proyectos-, vemos como los compradores valoran mucho tener el conocimiento de cuán eficiente energéticamente puede ser su casa.

Creo que los usuarios tienen más nivel de conciencia que los mismos desarrolladores de proyectos inmobiliarios; me ha pasado mucho que en los proyectos grandes con inmobiliarias están utilizando esta etiqueta, y nos han pedido apoyo para los vendedores de sus equipos para que puedan explicar como funciona el sistema de aislación que utilizamos porque, efectivamente, los compradores lo valoran mucho. Valoran positivamente que su edificio tenga un sello que lo califica como A o como B, porque sienten el beneficio directo de poder gastar menos energía, menos calefacción en invierno o aire acondicionado en verano. Esto lo ven como una plusvalía.

Por todo esto creo que es una excelente iniciativa. Sí que se debería facilitar un poco más el acceso, ya que para llegar a los sellos debe haber un calificador energético que tiene un costo alto, siendo entonces el futuro desafío para las autoridades que se pueda aplicar el sello en la mayoría de las viviendas. Además, la preocupación no debe estar en el parque nuevo de viviendas, ya que por obligación deben llevar sistemas de aislación, sino en el parque existente que se construyó sin eficiencia energética y representa una parte importante de las viviendas habitadas.

Desde luego, con viviendas más eficientes energéticamente podemos entrar en un ciclo de beneficios que afecta a nuestra salud y economía, y a la del planeta. Mediante un correcto trabajo con las envolventes de nuestras casas, podemos reducir la transmitancia térmica entre el exterior y el interior y ahorrar así energía y dinero, por eso es tan importante diseñar las viviendas nuevas con esta visión, e intervenir en las viviendas ya existentes, como nos comentaba Passi, para actualizarlas a la normativa y al ahorro.

En Verde Azul, en nuestra labor como Entidad Patrocinante, tenemos la capacidad de acompañar a las comunidades en su postulación a mejoramiento de EIFS. Un ejemplo perfecto para poder explicar esta visión y las estrategias que se utilizan en viviendas ya construidas es nuestra intervención en la Villa Santo Tomás, en Macul, cuyas obras comenzarán a finales de abril.

Para mejorar la eficiencia energética, hemos seguido en el diseño de mejora dos criterios: por un lado, trabajar el aislamiento térmico de la envolvente, pero no sólo las zonas opacas, que serían los muros, sino también las transparentes, las ventanas. Es decir, se han replanteado los espesores de muro, las puertas, las ventanas, las celosías, etc. En términos cualitativos, esto supone una mejora en eficiencia respecto a otros proyectos que hemos realizado ya que permite conservar la energía dentro del edificio en mayor medida al tratar toda la envolvente.

Por otro lado, se ha implementado elementos de ventilación en el interior de las viviendas, para evitar la condensación en zonas húmedas. Este efecto se consigue tratando las puertas interiores de baños y cocinas así como empleando celosías; todo ello sin restar aislación a cada vivienda.

Ambas estrategias permiten que la vivienda funcione mejor energéticamente, disminuyendo los montos que las familias posteriormente dedicarán a calefactar o enfriar las viviendas. Es decir, mejorando la eficiencia energética podemos disminuir el consumo de energía.