Apoyo solidario a nuestros proyectos en comunidad Bajos de Mena: Villa Calueche y Villa San Miguel

mayo 27, 2020 3:42 pm

Con la cuarentena total establecida en el Gran Santiago desde el viernes 15 de mayo en la noche, para muchas familias el día a día se ha vuelto aún más complicado de lo que ya era antes. ¿Dónde, cómo, hasta cuándo? Son adverbios que acompañan a todas las preguntas que se hacen hombres y mujeres de todas las edades sobre sus ingresos económicos y sobre su acceso a mercadería básica para alimentar a sus familias, así como a otros servicios que necesitamos en nuestra cotidianidad. La situación es sin duda alguna muy crítica para los sectores más vulnerables: la enfermedad del Covid-19 parece empequeñecer ante el hambre y la precariedad que está reinando en muchas familias chilenas que han sido despedidas de sus trabajos, o no pueden generar ingresos en sus pymes, o simplemente no cuentan con acceso a trabajos formales y el confinamiento en sus viviendas supone la falta absoluta de ingresos al no poder salir a las calles. 

Por ello, ahora más que nunca, es necesario un llamado a la solidaridad y a la empatía. La cuarentena ha expuesto a nivel mundial dos escalas de ambas cualidades: por un lado lo importante que es el tejido barrial, la red de apoyo que se genera entre vecinos y vecinas para apoyarse ante la escasez de recursos y así fortalecerse; y por otro lado entre distintos barrios y sectores se están viendo mensajes y acciones de ayuda, tales como donaciones de productos, difusión de los llamados, o apoyo económico de algún tipo.

Con este objetivo, desde la constructora Isla Grande se quiso apoyar a las vecinas y vecinos de las Juntas de Caleuche y San Miguel, en Bajos de Mena, Puente Alto, con quienes tiene relación gracias a los procesos de mantención y reparación a quienes ambas villas habían postulado con anterioridad junto con la oficina Verde Azul. La idea ha sido sencilla: catastrar las familias que componen los blocks y apoyar a aquellas más vulnerables con un galón de gas para paliar la falta de ingresos producida por la cuarentena; canalizando la ayuda a través de la Junta de Vecinos y las personas representantes de las diez propiedades. Esta donación privada, pese a no llegar a todas las familias, es un paso hacia el bienestar de aquellas que sí lo han recibido, además de una muestra de solidaridad para ambas juntas vecinales con un claro mensaje: hemos sido y somos un equipo, e intentaremos cuidarnos en la medida de lo posible.

El pasado sábado 23 de mayo, el equipo de Verde Azul nos desplazamos a la sede de la Junta Vecinal de Vila Caleuche, para conversar y ayudar a la dirigenta Mónica Ríos con la distribución de los galones. Nos contaba Mónica que en Caleuche habían pocos casos de personas infectadas con Covid-19, apenas 5, los tenían localizados y les apoyaban llevando la mercadería que necesitaran; pero que las 1200 familias que componían la Villa estaban atravesando una situación muy precaria debido a la cuarentena total, no estaba entrando dinero en las viviendas y el malestar económico-social empezaba a ser palpable. Por esto mismo, el sábado había diversos vecinos y vecinas ayudando a cargar galones vacíos y descargar los llenos donados con el fin de apoyar a la Villa, para después distribuirlos con la camioneta puesta a disposición de las 183 familias receptoras de los galones y ayudando a los adultos mayores a subirlos a sus viviendas.

Además, en frente de la sede de Caleuche se está organizando diariamente una olla común, que empezó con un solo fondo compartido entre el vecindario, pero que ahora mismo ya está organizándose socialmente para dar almuerzo a más de 100 personas: con cuatro o cinco fondos de comida, más pequeños paquetes con fruta del día y otras mercaderías y con jugos para los niños y niñas de la comunidad. Un vecino nos contaba como esta iniciativa a él se la había inspirado un sueño en el que Dios le pedía que ayudase a su vecindario, mientras que otra vecina narraba como los vecinos y vecinas, así diversos comercios del barrio y privados, habían aportado con productos básicos como porotos o papas para cocinar las grandes ollas.

En la Junta de Vecinos San Miguel, también en Bajos de Mena, nos cuenta su dirigenta Ninoska García que la situación es más compleja con respecto al corona virus, pero que la organización vecinal está siendo fundamental para apañar a las familias contagiadas. El apoyo coordinado entre la constructora Isla Grande y nuestra oficina llegará a finales de esta semana, sumando fuerzas con la labor de la junta vecinal y la propia red de apoyo que se ha fortalecido entre las diferentes viviendas. En cada acción, en cada actividad de reparto, de ayuda, hay muchísimas personas apoyándose, sintiendo cada una su realidad y a la vez manteniéndose conscientes de las realidades del resto; cada vecino y cada vecina tiene una historia que compartir sobre cómo está viviendo la pandemia, sobre cómo era su situación antes y las cosas que está haciendo para poder adaptarse: desde cuidar a otras familias con factores de riesgo ante el virus trayéndoles mercadería, a colaborar en la compra de productos de limpieza y en la organización de turnos de desinfección dentro de cada block.

Hoy queríamos compartirles nuestra visita del sábado porque nos pareció una instancia cargada de positivismo, en los tiempos complejos que vivimos. Desde la oficina queremos fomentar estos gestos de apoyo y cooperación con los vecinos y vecinas con los que trabajamos, y de quienes tanto aprendemos. Si bien es cierto que el virus nos afecta a todos, este tipo de testimonios nos hablan de como el nivel de cambio en nuestra cotidianidad es bien diferente según dónde vivamos y en qué condiciones socio-económicas nos encontremos; y sólo el apoyo mutuo puede ayudarnos a paliar la gran desigualdad estructural causante de eso.